"Dosis de Emprendimiento y Negocios"

En la medición de agosto se comenzará a reflejar el cambio en la forma de abordar el ítem vestuario en el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Con ello se busca poner fin al debate que se levantó durante las últimas semanas. A juicio de varios analistas, este ítem estaría subestimado en su medición, influyendo en el nivel del IPC total.
Si bien la implementación de los cambios se comenzarán a aplicar a mediados de año, el departamento de Precios del INE detectó problemas en la medición de este ítem en junio del 2012, por el factor de la moda en vestuario.
Desde ese entonces comenzaron a trabajar en las distintas alternativas para reflejar mejor los precios de los productos del rubro vestuario.
“Se sigue lo que se hizo en Francia e Inglaterra. Lo venimos estudiando desde el segundo semestre de 2012. El año pasado hicimos una ronda de reuniones con el retail para ir viendo cómo evolucionaba el vestuario”, sostuvo el jefe del departamento de Precios, Cristián Copaja.

El viernes comenzaron a transarse en la bolsa de Nueva York las acciones de Glencore Xstrata, la compañía resultante de la fusión por US$ 29 mil millones entre los dos gigantes de materias primas.
La noticia trajo a la mente de los inversionistas el recuerdo de algunas de las peores decepciones en los debuts bursátiles. Desde su apertura a bolsa, en mayo de 2011, Glencore se destaca como la segunda operación de peor desempeño.
Tras su salida al mercado, la acción de Glencore cayó por cuatro trimestres consecutivos (comparando el precio al cierre de cada período), y aunque en los últimos tres cuartos ha repuntado, hasta su relanzamiento del viernes acumulaba un retroceso de 38%.
De este modo, la historia de Glencore en bolsa resulta aún peor que la de Facebook, que acaparó titulares con su polémica IPO.

En un ensayo exclusivo, el presidente y presidente ejecutivo de Berkshire Hathaway explica por qué las mujeres son fundamentales para la prosperidad de Estados Unidos.
En medio del torrente de palabras escritas recientemente sobre las mujeres y el trabajo, me parece que se ha olvidado un punto relacionado y enormemente significativo. Tiene que ver con el futuro de Estados Unidos, acerca del cual -y ésta es una opinión familiar para mí- soy un optimista sin reservas. Ahora considera otra opinión mía: Las mujeres son una de las principales razones por las que nos va a ir muy bien.
Comienza con el hecho de que el progreso de nuestro país desde 1776 ha sido alucinante, como nada que el mundo haya visto jamás. El ingrediente secreto ha sido un sistema político y económico que desata el potencial humano en un grado extraordinario. Como resultado, los estadounidenses disfrutan hoy en día una gran cantidad de bienes y servicios que nadie podría haber soñado hace apenas unos siglos.
Pero eso no es ni la mitad o, más bien, es sólo de la mitad de ello. Estados Unidos ha forjado su éxito mientras utiliza, en gran parte, sólo la mitad del talento del país. Durante la mayor parte de nuestra historia, las mujeres -sean cuales sean sus capacidades- han sido relegadas a un segundo plano. Sólo en los últimos años hemos empezado a corregir ese problema.

En los últimos años, Harley-Davidson ha tenido más altibajos que un piloto de motocross, y Wall Street ha tenido dificultades para seguirle el paso.
En medio de explosivas ventas en la década de 1990, Harley fue declarada una acción en crecimiento, a la altura de, por ejemplo, Hewlett-Packard. Luego, a finales de los años 90 y principios de la década de 2000, los pedidos empezaron a superar la producción, y los precios de los modelos usados se dispararon, lo que llevó a los analistas a concluir que Harley realmente debería ser considerado un fabricante de artículos de lujo, como Tiffany.
Esa burbuja estalló en la crisis de 2007-2009, cuando la caída en las ventas (de 50% sólo en Norteamérica) rebajó a Harley ante los ojos de los inversores a las filas de una mera acción cíclica, como Ford Motor.
Ahora Harley está rodando otra vez después de reportar sólidos incrementos en ingresos y ganancias en 2012. Sus acciones han subido un 13.6% en los últimos seis meses, y en febrero Harley elevó su dividendo un 35.5%. En consecuencia, los analistas del mercado han reclasificado a Harley como una acción en crecimiento de dividendos a la par de empresas como Philip Morris International.

Cuando los niveles de deuda de un país son muy altos, habitualmente se asocia con un crecimiento económico más lento en comparación a periodos en los que la deuda del país es menor.
Eso es lo que diversas investigaciones han demostrado en los últimos años, y todavía se sostiene incluso después de que un nuevo estudio publicado esta semana ha puesto en duda el mejor análisis que se conoce sobre la relación entre deuda y crecimiento económico.
El nuevo documento, presentado por la Universidad de Massachusetts campus Amherst, cuestionó una de las principales conclusiones de un estudio realizado en 2010 por los economistas de Harvard Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff.
La investigación Reinhart/Rogoff concluyó que cuando la deuda bruta de un país supera el 90% del PIB, "las tasas medias de crecimiento caen en 1%, y el crecimiento medio cae mucho más".
Sin embargo, esa conclusión era errónea, de acuerdo con los economistas de la Universidad de Massachussetts Thomas Herndon, Michael Ash y Robert Pollin.